jueves 30 de julio de 2009

Pablo y salir del Laberinto

Pablo Bullejos es, a mi modo de ver, uno de los artistas audiovisuales más interesantes actualmente en España... Tiene en su haber obras audiovisuales como LA SEGUNDA ESTRELLA A LA DERECHA, LAS DOS PARTES DE LA UNIDAD, ¿QUIÉN ES OSCAR AÑIL?, y una obra literaria donde por ser breve solo voy a destacar La noche transparente – Relato. 2006., Veo al niño – Relato. 2004.o El padre de Morfeo – Relato. 1998. En todas sus historias se nota la intención de estimular una nueva percepción de la realidad, más alineada con la intuición, la creatividad, la trasmutación y la expansión de fronteras.

Eres de la generación que en los 80 alimentó su imaginario con videojuegos, comics, cine, dibujos animados, música… y en tu caso además tienes muchas referencias de literatura, filosofía… ¿Quiénes son tus “gigantes”?
En los últimos años, están surgiendo muchos cineastas que tuvieron su infancia o adolescencia en los años 80. Es curioso que todos tenemos fuentes de referencia comunes y nos gustan cosas parecidas. Yo admito que una de mis bases audiovisuales la he sacado del mundo del comic. Autores como
Neil Gaiman, Alan Moore o Grant Morrison, que ahora empiezan a ser explotados en Hollywood, llevan en mi imaginario personal desde hace más de 15 años, y llevan más de 20 inventando un nuevo sistema de contar historias que ahora se está haciendo famoso. Donde me siento un poco más “bicho raro” es en mi afición por la literatura, por extraño que parezca, en el mundo del cine español me he encontrado con muy poca gente con cultura literaria. Como mucho han leído a Murakami (que también me gusta, que conste) o algún escritor contemporáneo de tendencias, y a la hora de escribir guiones hacen películas con bases argumentales triviales, con diálogos ridículos y especialmente con una absoluta falta de imaginación. En mi forma de escribir hay gigantes de muchas formas y colores: Alessandro Baricco, Michael Ende, Borges, Herman Hesse, Jack London, Nietzsche, Baudelaire, Ray Bradbury, Castaneda, Cervantes, Italo Calvino, Ernesto Sábato, Leo Perutz, Julio Cortázar… Podría seguir dando referencias a videojuegos, películas o directores, música…pero ante todo creo que el gigante nº 1 es la imaginación, mucho antes que la experiencia o la cultura… …aunque estoy pensando que el primer puesto está muy reñido con Chaplin.

Cada artista tiene su poética única y sus temas recurrentes, ¿Cuáles son los tuyos?
Supongo que eso es trabajo de los críticos que quieran perder su tiempo en estudiar mis obras completas. (Sonrisa. Pausa.) Creo que mi tema más recurrente es la búsqueda de una salida de personajes que no se sienten en su lugar. Llevado a cabo desde todos los puntos de vista posibles, desde la huida, el enfrentamiento con la realidad, el desasosiego, la fantasía… Me preguntaron una vez si no estaba interesado en contar historias realistas, porque me dicen que mi cine se enmarca en el género fantástico. No estoy para nada de acuerdo. Pienso que cuando se habla de cine realista o de cine social, se limitan a temas recurrentes que están de moda en los telediarios nacionales. Mi cine es realista y social, porque habla de mi realidad (o de la realidad que yo percibo) y porque pretende cambiar las cosas, pretende cambiar la sociedad. Pero claro, para mí películas como Big Fish, The Matrix, Hijos de los hombres, El club de la lucha, American Beauty, series como Los Soprano o A dos metros bajo tierra, las historias de Andrew Niccol (Gattaca, El señor de la guerra) o de John Cassavetes, están dentro de un cine más realista y mucho más social que las de Fernando León o Iciar Bollaín.

Pronto se estrenan dos de tus cortos, muy esperados, por cierto. ¿Cómo ves estas piezas en el contexto general de la obra que has hecho hasta hoy? Y atreviéndome un poco más, ¿qué quieres que pase con ellas?
Se estrenan consecutivamente "Hay tantos caminos", una historia rodada en los pueblos de montaña en la Alpujarra granadina, y "Trágica comedia o cómica tragedia de Mr.Clown", que el propio título ya se encarga de describir el argumento. Son como siempre historias de personajes que buscan la salida del laberinto. Lo que más me interesa, especialmente de "Hay tantos caminos", es que he tratado de acercarme a la cotidianeidad, a lo menos fantasioso, a una forma de contar que aún no había tocado. Hablo de la amistad entre dos mujeres, del rechazo a la civilización, del camino para adentrarse en la naturaleza salvaje, en lo desconocido. Hay una base feminista, pero prefiero verlo como un ataque al pensamiento posesivo del hombre, que para mí es una metáfora de la sociedad actual, que nos atrapa en las grandes ciudades y no nos deja ver ni los árboles ni el bosque, en sentido metafórico… y también real.

Creo que estos dos cortos siguen mi línea habitual, pero van a sorprender a los que han visto los anteriores, por su carácter más narrativo y menos poético. Estoy muy orgulloso, porque me acerco más al lenguaje puramente cinematográfico.

En cuanto a qué quiero que pase, supongo que la respuesta es la de todos los cortometrajistas, al menos de este país. Quiero que me den la oportunidad de hacer que mis siguientes trabajos tengan mayor presupuesto y nivel de exigencia. No quiero esperar mucho para ponerme manos a la obra con mi primer largometraje, y tengo claro que mi futuro es hacer cine y vivir de ello, a pesar de los tiempos oscuros que corren. Espero que estos trabajos funcionen a nivel de público y de jurado en los festivales, porque pienso moverlos por todo el mercado internacional. Si todo va bien, pronto nos pondremos a rodar los dos proyectos a los que más tiempo he dedicado en mi vida: “
Completely Different” y “No olvidéis el bosque”. En estos guiones es donde más esfuerzo he puesto, y donde más me he involucrado. Por eso, he esperado años para poder realizarlos con la calidad que merecen, y con todos los requisitos artísticos y técnicos que necesito. Espero que el año que viene tengamos ya la financiación para rodarlos y estoy seguro de que serán el paso más importante de mi carrera, tanto a nivel de crítica como de público.

¿Qué cambios te gustaría ver en el audiovisual español?
Creo que el cine necesita, especialmente en este país, un cambio muy grande. Una revolución. Y aunque yo no soy el que ha iniciado la revuelta, creo que ya hay signos de que las cosas no están del todo bien. Yo me sumo por completo al grupo de cineastas, escritores, artistas en general, y especialmente al público, que buscan que muchas cosas cambien.
Hay dos puntos principales en el cambio. Primero, que se promuevan todo tipo de historias. En España hay un cierto género de cine que predomina antes que otro. Esto no es por razones comerciales, puesto que sigue siendo un cine minoritario y con poco éxito en taquilla. Creo que está basado en razones mucho más hipócritas, relacionadas con la política y el bajo coste de las historias que se producen. Es más fácil hacer una película sobre unos albañiles en paro en un barrio obrero de Madrid, que la historia de cómo los alienígenas llegaron a Egipto y ayudaron a los faraones a construir las pirámides. No digo que una historia sea mejor que la otra. Sólo digo que las únicas historias que se producen aquí son variantes de la primera que he citado. La segunda opción es cada vez más difícil, porque nadie se atreverá a gastar tanto dinero y porque no entronca directamente con los intereses propagandísticos de ningún partido político.

El segundo cambio radical que necesitamos es el sistema de producción. En nuestro país, un productor no arriesga prácticamente nada haciendo una película, puesto que están subvencionadas por el Estado, las televisiones, etc. Cuando la película está terminada, tenga o no éxito en taquilla (incluso aunque ni siquiera se estrene), los productores ya se han llevado su sueldo. Esto lleva a que se produzca sin pasión, sin miedo, y en definitiva sin riesgo. Y el riesgo es lo que hizo que un grupo de locos inventaran la industria del cine en los Estados Unidos. Algunos perdieron fortunas y se quedaron en la bancarrota, arruinados para siempre. Otros lograron crear obras de arte que los hicieron millonarios. Y promovieron la posibilidad de seguir contando historias, cada vez con más medios, con más amplitud de miras y con más coraje.

A pesar de todo esto, siguen triunfando en taquilla y en crítica aquellos que son valientes, aquellos que cuentan historias profundas, originales, y que al mismo tiempo saben aprovechar la industria del espectáculo. Es tan fácil como comparar películas como “El laberinto del fauno”, o el cine de Amenábar y Julio Medem (para mí, los dos mayores “aventureros” del cine español) con “Atasco en la nacional”, “Chuecatown” y todo ese cine sin ningunas pretensiones artísticas (ni de ningún tipo) que jamás me explicaré cómo llega siquiera a producirse y que encima no tiene apenas público.

Hubo una época, tanto en España como en EEUU en que los cineastas ya hicieron su revolución. Estoy hablando de la Nouvelle Vague en Francia, de Coppola, Spielberg, Scorsese y el grupo de jóvenes que cambió Hollywood para siempre; y en España hablo de Erice, Saura, Gonzalo Suárez, etc. que siempre han sido fieles a sus ideales, y que ahora están siendo borrados por el nuevo sistema que ya casi ni los recuerda. Estoy deseando que los productores abran los ojos, que sean capaces de ver más allá de las paredes de su pisito, y que se atrevan a ayudar a los directores con valor para que cambie el panorama. Sigo siendo un soñador, así que no me rendiré hasta que lo consigamos. Y si nadie quiere arriesgarse, me encargaré de producir mis propias películas, como han hecho siempre los cineastas que cambiaron las reglas del juego. Hay una frase de Mark Twain que suelo citar mucho: “Un hombre con una idea nueva es un loco. Hasta que la idea triunfa”. Me considero alguien humilde pero con seguridad en lo que hago, así que no quiero sonar arrogante o vanidoso; pero si los productores nos dejan solos a los directores y guionistas en la revolución, que luego no vengan a recoger las migajas de nuestro éxito. Y que conste que no me hace mucha ilusión el puesto de Productor, así que, por favor, ayudadnos a cambiar el cine. Os prometo que no os arrepentiréis

por Ana Mireles
Foto 1: José Luis Pérez
Otra fuente de imágenes: Pablo Bullejos

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Por finalguien habla con sentido común y coherencia.
Ya no me siento tan sola en este mundo donde solo triunfan los mediocres.
Enhorabuena para Pablo Bullejos.